06Aug2012

El Nuevo Aeropuerto Internacional de Quito está ubicado en la meseta de Caraburo, una planicie rodeada de quebradas con ecosistemas representativos del bosque seco del Callejón Interandino. Mamíferos, anfibios, reptiles, peces y macroinvertebrados habitan en este ecosistema que, según varios estudios especializados, mantiene un buen estado de conservación.

La construcción y operación del Nuevo Aeropuerto Internacional de Quito se constituyó como un proyecto ecológicamente responsable desde el inicio. Por esta razón, Quiport diseñó un Plan de Manejo Ambiental (PMA) que se ejecuta permanentemente para prevenir, controlar, mitigar y compensar los impactos negativos; y a su vez, potenciar los impactos positivos al ecosistema del área de influencia del Nuevo Aeropuerto.

El plan contempla las siguientes acciones:

  • Delimitación de Zonas de Conservación
  • Monitoreo de quebradas
  • Monitoreo de la Meseta
  • Programa de Compensación de Acacias
  • Programa de Monitoreo y Reubicación de Flora y Fauna
  • Programa de Reducción de Óxido de Nitrógeno
  • Manejo de Agua de lluvia
  • Manejo de Polvo, entre otros.

Como parte del programa de Monitoreo y Reubicación de Flora y Fauna, un equipo permanente de biólogos y especialistas ambientales monitorea constantemente a las especies de la meseta y de las quebradas aledañas. Si se detecta un individuo ubicado en una zona de riesgo, inmediatamente se lo identifica con una etiqueta tipo anillo y se lo alimenta por varios días. Posteriormente es reubicado y liberado en las Zonas de Conservación que se asemejan a su hábitat natural con el mayor cuidado según los más altos parámetros ambientales.

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En el equipo de biólogos hay varios expertos ornitólogos responsables de la identificación y reubicación de las aves; entre ellas, los búhos enterradores. Esta especie de búhos (Athene cunicularia) se caracteriza por excavar sus nidos en el suelo, de ahí su nombre común. Si los ornitólogos ubican un nido dentro del área de construcción, enseguida capturan al animal, lo anillan, lo alimentan y a los pocos días los reubican y liberan en las áreas de conservación.

Entre la avifauna detectada en el lugar, se han ubicado individuos de varias especies que vuelan hasta las instalaciones del aeropuerto desde las quebradas aledañas. Los expertos esperan que estas incursiones al área del NAIQ se reduzcan paulatinamente hacia el inicio de las operaciones del Nuevo Aeropuerto ya que la presencia humana y las operaciones modificarán el comportamiento de estos individuos. Adicionalmente, el Nuevo Aeropuerto contará con equipos portátiles para la disuasión y dispersión de las aves. Estas máquinas emiten una resonancia dentro de un repertorio de sonidos, que dispersa a las aves para que no interfieran en las actividades aeroportuarias, una práctica común en las operaciones aeroportuarias internacionales para el control de fauna.

Como parte integral del Plan de Manejo Ambiental del Nuevo Aeropuerto se llevan a cabo monitoreos bimensuales en la meseta y semestrales en las quebradas aledañas. También se realizan estudios ambientales periódicos, uno de ellos con la consultora Walsh, para garantizar que el hábitat de estos animales se conserve en su mejor estado durante la construcción y operación del Nuevo Aeropuerto. El último estudio de Walsh (diciembre 2011), determinó que las actividades de construcción no han afectado a la flora y fauna existente en la zona. Por su parte, el Ministerio del Ambiente audita el proceso a través de la consultora ambiental Cardno Entrix que, en su último informe, determinó que los procesos se llevan adecuadamente en el Manejo Ambiental del Nuevo Aeropuerto.

Por estas y otras acciones ecológicas contempladas en el PMA, en el 2009, la Organización de Naciones Unidas otorgó a Quiport el premio de Sostenibilidad Ambiental, como un reconocimiento a las prácticas de Manejo Ambiental que mitigan el impacto de las operaciones del Nuevo Aeropuerto y lo potencian como una estructura amigable con su entorno.

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